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HISTORIA DEL MARATÓN
Verano de 1984. El entonces concejal de Deportes, Manuel Cosgaya, está un
tanto preocupado. Todo tiene que funcionar para que el Maratón sea un éxito,
las instalaciones deportivas municipales son las que son y hay que adaptarse
a ellas. El entonces equipo de gobierno municipal ha aceptado el envite, el
empuje de la propia sociedad, capaz de organizar su propia competición
deportiva. Ya se han realizado los ajustes técnicos para celebrar un
acontecimiento de esta magnitud. La apuesta, al menos impone respeto.
Mayo de 2009. Han pasado 25 años desde que Leandro Martín puso a punto
la instalación eléctrica para que se pudiera jugar por la noche, desde que un
grupo de personas de diversos ámbitos, ideas y profesiones, apoyados por
una empresa privada, organizaran la competición deportiva de Aranjuez de
mayor calado social.
Han pasado dos décadas desde que Daniel Heredero, que por aquel
entonces apenas tenía diez años, miraba admirado a Pepín, a Sánchez
Martín, a Michel a todos los ídolos que de posar en los posters de encima
de su cama pasaron a ser carne y hueso en esta gran fiesta que es el
Maratón. O la Maratón porque basta decir una única palabra (Maratón) para
referirse a este híbrido entre la competición deportiva, la convivencia, la
perseverancia, la fidelidad, el dinamismo, el trabajo, la ilusión y el espectáculo.
Por aquel entonces...
Han pasado 23 años desde que todo empezó. Y no fue fácil, desde luego
que no, ofrecer a inicios de los años 80 una alternativa a la juventud. “Eran
otros tiempos, la sociedad vivía otro momento diferente al actual, la heroína
azotaba a la juventud y organizar el maratón era también ofrecer una
alternativa a todos esos problemas sociales.
Una alternativa basada en el deporte y la vida sana”, cuenta Félix Rodríguez,
uno de los pioneros de esta competición. “Éramos un grupo de amigos
unidos por la amistad y el fútbol”, dice Félix mientras recuerda como a los 39
años pudo ser campeón del Maratón, “Era un chaval”, comenta en un
ambiente jovial que impera en esta reunión de veteranos en el que todos
parecen mirarse diciendo que fue ayer. Aunque está claro que no es así.
No hay que más que escuchar a Ángel Heredero, “organizamos el Maratón
con la ayuda de lo que en esos momentos eran nuestras novias, éramos
solteros y yo tenía el pelo por aquí”, comenta mientras se lleva el dedo a los
hombros. Para Ángel, la voz siempre autocrítica, la constante preocupación
por mejorar la competición, “el maratón es una forma de relación social”.
E incluso relación familiar, como apunta Lazaro Lindo: “en mi equipo
jugábamos toda la familia, padres e hijos, hermanos, …, el maratón es una
fiesta, una especie de fiestas del pueblo del fútbol sala, el broche de oro
a la temporada.”
No sólo fútbol...
Si embargo, esto del Maratón no es sólo fútbol, como apunta Amalio Ángel,
una persona muy vinculada al balonmano de nuestra localidad, quien ha sido
de todo en el maratón, entrenador, espectador y jugador. Su empeño por
mejorar la fiesta es tal que aprovecha la entrevista para proponer un nuevo
torneo, el Maratón de veteranos.
Aunque si hay alguien ajeno al fútbol en la organización es Juan Antonio
Martínez, del departamento médico, quien ante un ambiente eminentemente
futbolero comienza su intervención diciendo “no he jugado al fútbol, no me
gusta el fútbol pero llevo desde el primer maratón por amistad”. Juan Antonio
cuenta que ha masajeado a medio Aranjuez en esta competición. “Estuve
solo 15 años 36 horas seguidas atendiendo a los jugadores del maratón”,
asegura al tiempo que modestamente le resta importancia a su labor diciendo “cuando comienza el maratón se viene a ver a los amigos”. Aunque en estos
años “ha cambiado mucho la preparación de los jugadores y sus conocimientos
sobre la educación física” comenta. Y es que ni lo jugadores, ni el público, ni
las instalaciones son las mismas ahora. Dice Antonio Merino que “no se pueden
comparar las instalaciones municipales de las que se disponía cuando
comenzó el Maratón”. Un tema muy discutido siempre en el seno de la
organización en que algunos opinan que el maratón no sería lo mismo si no
se jugara en canchas de tan desigual calidad y del que otros creen que si las
instalaciones fueran mejores tendríamos un maratón aún mejor. Pero el
Maratón es y ha sido siempre así, como lo es en el fútbol la labor de los árbitros de quien “se exige estar al más alto nivel cuando el nivel de
competitividad es mayor”, dice Merino, defensor de su gremio al igual que
Carlos Ángel Jiménez, para quien existen en nuestro Maratón tres niveles de
competitividad: los equipos que vienen a disfrutar de unos cuantos partidos, los
equipos de las ligas locales y los equipos con grandes fichajes. Aunque claro
no habría competición si no existieran los árbitros: “Un partido existe cuando
hay un árbitro”, asegura. Un elemento tan imprescindible como el de los
jugadores: altos, bajos, derechos, zurdos, porteros, cierres, delanteros,
temperamentales, tranquilos, malos, regulares, buenos y excepcionales a los
que da gusto ver jugar, como es el caso de Rufino Martínez y Manolo Alonso,
un par de “Zidanes” con los que ha contado esta competición. Dice Rufino,
ganador junto a Manolo de tres maratones, que en aquella época “nos gusta
dejar todo por un rato y venir a jugar al fútbol, hablar de fútbol”, en definitiva
vivir el fútbol. Para ellos “esta era la cita más importante del año, la mayor
ilusión”.
Ellos recuerdan los maratones que ganaron el (2º,4º y 7º) como recuerda
Paco Cavero como se vivía antes el maratón, sin dormir, como ha organizado
uno y otro equipo año tras año. Paco es de los que vive el fútbol sala, cuenta
las pequeñas historias del maratón con ilusión y hasta es capaz de sacar una
foto de su bolsillo de las glorias históricas del maratón, del fútbol sala de
Aranjuez. Al mismo tiempo se pregunta “¿Cuántos Maratones ha parido este
Maratón?”
Mujeres al poder...
Y es que esta idea fue pionera en su idea, se hacía cualquier cosa por
jugar, “se pintaban las rayas, las redes, el primer año me traje unos focos del
taller, lo importante era jugar”, cuenta Leandro Martín, una de las personas
que reconoce que al principio “nos ayudaron mucho nuestras mujeres”. Porque
en esto del maratón las mujeres han contribuido desde el principio. Hay quien
recuerda a Conchi e Isabel Martos a Teresa Tabernilla ayudando a recoger la
documentación de los equipos, preparando las bolsas de la equipación
llevando y recogiendo las actas de las mesas. Hasta, Nerea, la última en
apuntarse al carro casi de forma accidental que parece no salir de su continua
sorpresa cuando ve como la gente vibra con esto del Maratón. Y es que
desde las lágrimas de Daniel Heredero porque era muy pequeño y no le dejaban
jugar hasta la alegría del último equipo ganador ha pasado mucho tiempo,
muchas horas de ilusión y esfuerzo. Dice Pepe Vaquero, todo un veterano del
periodismo local, que “la ilusión ha sido la constante desde el primer maratón”,
la ilusión de lo que denomina un “espectáculo”. El espectáculo en el que “lo más difícil es hacerlo fácil”, como cuenta con voz pausada Toni Sánchez
Martín, un ex jugador de fútbol profesional que militó en el Alavés. Él asegura
que “el maratón es más grande porque no lo maneja la administración”
y que antes se vivía más intensamente eran “veinticuatro equipos y la gente
no se iba a casa”.
Aunque Sánchez Martín no ha sido el único deportista profesional que ha
estado relacionado siempre con el Maratón, también Casimiro Moreda quien
cuenta que el objetivo y lo que aporta el maratón a la sociedad puede ser
perfectamente animar a que “la gente joven haga deporte”.
Aunque animar en el más amplio sentido de la palabra, el que anima
realmente el Maratón es Lorenzo Martos, la perseverancia, la energía, la
fidelidad, el esfuerzo, el arrojo, el que ha sido capaz de unir durante muchos
años a gentes de diferentes ámbitos en un proyecto común, lo que es en
definitiva el Maratón de Fútbol sala Nomavisión Tien 21. |